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Que lluevan flores

Que lluevan flores

Que lluevan flores

 

 

Me niego a llevar flores a las tumbas

porque así es igual que sean secas o de papel.

Solo en vida se regalan flores

a quién merece admiración y querer.

 

Ojalá no esperemos que se mueran

los admirados luchadores de ayer;

ya que reconocimientos y honores

que llegan tarde son vano quehacer.

 

Si no se hacen bien del todo las cosas

ni espejismos ni engañarse funciona;

porque, entonces, un plantón de rosas

a pie de nicho, apenas adorna.

 

Por eso quiero subir la voz,

como hicieron mis antepasados rebeldes

contra las viles alianzas con el invasor.

Con nuestra tricolor de siete estrellas verdes

chillaré, descarado, mi verdadero amor

por valientes personas que hicieron fuerte aquel

Movimiento Por la Autodeterminación

e Independencia; que, con honor,

defendieron o defienden, hasta la muerte,

el justo derecho a la emancipación

de Canarias como nación.

 

Ahora reclamo al cielo una lluvia de flores;

que resuenen bucios, chácaras y tambores;

y que, en el fiel relevo independentista,

griten otra vez las nuevas generaciones

¡¡Viva Canarias libre y socialista!!